Fundación Adsis | Nace el Proyecto Dahilo

Fundación Adsis, junto con Fundación Harribide, Fundación Ignacio Ellacuria y Kooperatiba Erain hemos creado una red para llevar a cabo una iniciativa piloto con jóvenes extranjeros, sobre todo magrebíes, que están al margen de la cobertura institucional. Llamamos a esta iniciativa Proyecto Dahilo, “caminando” en árabe vulgar.

La experiencia se ha desarrollado desde abril a diciembre de 2017 y continuará a lo largo de 2018, con la participación de varias instituciones: Ayuntamiento de Bilbao, Diputación Foral de Bizkaia y Gobierno Vasco. Esta labor se centra en el seguimiento de los casos detectados y su proceso socioeducativo, así como en la búsqueda de nuevas vías de inserción y puentes de revinculación social.

El trabajo concreto se realiza en calle, mediante un equipo psicosocial formado por un psicólogo y una educadora. Los jóvenes con quienes trabajamos (todos hombres),  tienen problemas psico-afectivos que les han situado fuera de las agendas de intervención social, incluso después de haber pasado por todas las asociaciones y recursos existentes. Han sido expulsados o se han excluido de servicios que no responden a su situación vital (periodo de transición a la vida adulta) o personal.

Años en la calle, deterioro progresivo de la salud, sentimientos de desesperación y  poca estima hacia uno mismo; consumos de drogas y juego patológico, desarraigo y sufrimiento;  causas judiciales e infracciones, condenas, órdenes de expulsión;…  van creando un círculo que se retroalimenta y amenaza con cronificar la situación de chicos muy jóvenes, de entre 18 y 25 años aproximadamente.

La intervención que realizamos es multidisciplinar, partiendo de la calle como lugar de encuentro, primer vínculo y detección de necesidades. La salud mental es área específica de intervención. El elemento inicial clave es la acogida y la rápida vinculación, desechando formas rígidas o muy protocolarizadas de actuación desde la coordinación y diálogo con los servicios existentes.

Esto se traduce en vínculo, una relación distinta a las tenidas que les sirva de referencia a la que acudir. Queremos que sepan que estamos, con una aceptación incondicional, frente a la decepción y abandono sentido desde el sistema. Y frente a las relaciones tóxicas que los ambientes cerrados generan, el humor es muchas veces el antídoto más humanizante.

Nos hemos curtido en la empatía, teniendo paciencia pero también cuidando una relación saludable que posibilita la comunicación y decir las cosas claras. Hemos confiado y palpado su humanidad y las cualidades y potencialidades que portan, pero también ejercitamos la expatía, buscando objetividad entre todos los agentes intervinientes. Los hemos buscado en su entorno y en su entorno hemos trabajado juntos después de escuchar sus historias, sus deseos, sus inquietudes, sueños y dolores. Y hemos aprendido, un poco, a decir “no” cuando aparecen invasivamente o exigen más allá de lo que podemos ofrecer. Hemos abrazado y sostenido llantos y desintoxicaciones o momentos de intoxicación, comprobado que el contacto físico y el cariño acercan más allá del rol y la distancia cultural o social.

Y sobre todo, hemos tenido la suerte de descubrir la vida a pesar o en medio de la miseria: nos hemos reído, ¡mucho!; hemos compartido fiestas y litros de té y celebrado pequeños pasos y logros, hemos conocido novias e historias de rupturas y esperado hijos, nos ha asombrado su creatividad a la hora de la autoconstrucción de sus viviendas precarias, o para subsistir de la nada, o para quedarse en Bilbao “agarraos como la arena al cemento” a pesar de las razzias policiales, las órdenes de expulsión o los viajes para probar suerte por Europa. Nos llaman “hermano” y “madre”.

 

2018-01-26T21:28:02+00:00 enero 25th, 2018|Fundación Adsis, portada|0 Comments

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